Ibarretxe, para seguir adelante con sus planes, necesitaba a Rodríguez Zapatero. No porque piensen lo mismo, ni parecido, ni porque el presidente se haya «vendido», como proclaman quienes quieren oponerse a él evitando la seriedad intelectual. Ibarretxe necesitaba a Zapatero porque el líder socialista, inaugurada la etapa del relativismo en materia nacional y el consenso infinito para superarla, abría puertas que él quería franquear. A sus críticos en el partido, a los que se sienten en el entorno de Imaz, les ha dicho más de una vez que el «pragmatismo» del presidente del PNV podía llevar a la contradicción de quedarse quietos cuando se reformaban otros estatutos, se reconocían naciones y se establecían procedimientos bilaterales y condicionamientos autonómicos a las políticas nacionales. |